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Construyendo el futuro: la educación continua como derecho Humano

la educación continua como derecho Humano

La Nueva Escuela Mexicana reconoce que el aprendizaje no se limita al aula, por lo que se refiere a escenarios educativos que incluyen tanto la escuela como la comunidad. En este contexto, se plantea que la escuela es solo uno de los muchos espacios donde se construyen aprendizajes significativos; es un nodo dentro del entramado social actual, el cual es reconocido como complejo y cambiante.

Si la educación trasciende el ámbito escolar, también lo hace la niñez y la juventud. La UNESCO, en su publicación de 2022 “Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación”, dedica el Capítulo 7 a la educación en diferentes tiempos y espacios. En este capítulo, se explica que “deberíamos disfrutar y ampliar las enriquecedoras oportunidades educativas que tienen lugar a lo largo de la vida en diversos espacios culturales y sociales”.

En este sentido, el derecho humano a la educación debe ampliarse. Resulta obsoleto restringir este derecho humano a la escolarización, ya que todas las personas, en todos los lugares, deberían tener acceso a una educación continua (UNESCO, 2022).

Por lo tanto, este artículo tiene como objetivo resaltar la importancia de la formación a lo largo de la vida en nuestra construcción como seres humanos multifacéticos y explorar las nuevas formas de aprender que están surgiendo en una sociedad diversa y vertiginosa.

Recordemos los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) planteados por la ONU dentro de su Agenda 2030. El cuarto de estos ODS es Educación de calidad y contempla “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

La educación continua se ha convertido en un pilar fundamental debido a la rápida evolución tecnológica y los cambios en el mercado laboral que esto conlleva. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que "los trabajadores que participan en programas de formación continua tienen mejores oportunidades laborales y salarios más altos" (OCDE, 2019). Por lo tanto, es crucial que tanto educadores como padres fomenten esta mentalidad de formación permanente.

Sin embargo, la trascendencia de la educación continua debe ir más allá del factor económico. Lamentablemente, en los últimos años se ha reducido a un enfoque en el desarrollo permanente de competencias profesionales. Esto ha llevado a que muchos perciban esta formación como una “obligación”, donde se les exige mantenerse actualizados y listos para ser empleados bajo una lógica constante de cualificación y recualificación.

La realidad es que la educación continua y el aprendizaje permanente representan otras posibilidades prioritarias: favorecer la adaptación y expandir el espíritu humano. Los nuevos conocimientos, habilidades y actitudes son indispensables para cultivar una mentalidad de crecimiento (según Carol Dweck), permitiéndonos adaptarnos a un mundo en constante cambio. Estos elementos estimulan una comprensión más amplia, abierta y empática hacia quienes comparten nuestras ideas, pero principalmente hacia aquellos que piensan diferente. En este sentido, es esencial reposicionar el origen emancipador del aprendizaje.

Construyendo el futuro: la educación continua como derecho Humano

Hoy en día, tenemos acceso a múltiples plataformas y recursos que facilitan el aprendizaje continuo. Algunas de ellas son:

  • Cursos en línea: Plataformas como Coursera, EDX o @play de SM ofrecen cursos en diversas áreas disciplinarias, permitiendo aprender a su propio ritmo.
  • Microaprendizaje: Este enfoque implica consumir contenido educativo en pequeñas dosis, facilitando así la retención del conocimiento. Ejemplos incluyen videos cortos (reels, TikToks, shorts de YouTube), publicaciones en redes sociales, tuits o podcasts. Al seguir cuentas sobre temas enriquecedores, poco a poco aprendemos sobre nutrición, finanzas personales, impuestos, medicina, arte, ciudadanía, ortografía, salud, senderismo, cuidado del medio ambiente e historia, entre otros temas.
  • Comunidades virtuales: Grupos donde las personas interactúan y aprenden mutuamente enriqueciendo su experiencia educativa mediante sesiones sincrónicas o chats.

Por supuesto, las formas convencionales de educación continua siguen siendo una alternativa válida: cursos y diplomados en escuelas, talleres por parte de organizaciones y grupos de estudio entre personas que forman redes sociales fuera del internet; estos vínculos humanos han posibilitado el desarrollo social desde hace siglos.

En síntesis, la educación continua es relevante en la sociedad actual. Fomentar este tipo de aprendizaje no solo beneficia a los individuos sino también al conjunto social al crear una población más informada y adaptable. La educación continua también apoya el derecho a la información y a la cultura como elementos habilitadores necesarios del derecho a la educación e incorpora el derecho a la conectividad. Por ello, tanto docentes como padres deben trabajar juntos para cultivar un entorno donde el aprendizaje sea visto como un viaje sin fin.

Construyendo el futuro: la educación continua como derecho Humano

Referencias:

Dweck, C. S. (2007). Mindset: The New Psychology of Success. Ballantine Books.

UNESCO (2022). Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000381560.locale=es

OCDE. (2019). Education at a Glance 2019: OECD Indicators.

 

 

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